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19 de maig 2014

Galletas de avellanas y chocolate con leche

Buenos días,

¡Esta semana os traigo receta! La semana pasada no sabía muy bien que preparar y me puse a mirar libro “Recetas básicas de chocolate”, del que ya había hecho alguna anteriormente, y de todas las que tiene me decidí por unas galletas con chocolate y avellanas.

Son fáciles de hacer y no lleva mucho tiempo prepararlas. Para hacerlas necesitáis: 200g de azúcar moreno, 100g de mantequilla en pomada, 170g de chocolate con leche (o pepitas), 220g de harina, 1 huevo, 100g de avellanas crudas, 1 cucharadita de extracto de vainilla (el mío es casero), ½ cucharadita de levadura química (tipo Royal) y ½ cucharadita de sal. 
Tamizamos juntas la harina y la levadura. Cortamos el chocolate en trozos pequeños. Trabajamos la mantequilla en pomada hasta que quede cremosa. Añadimos el azúcar y la sal a la mantequilla y batimos hasta que la mezcla blanquee.
Añadimos el huevo un poco batido y la levadura, seguimos mezclando. Incorporamos progresivamente la mezcla de harina y levadura. 
Yo la incorporé en tres veces. Probablemente tendréis que acabar amasando a mano, que es lo que me pasó a mí para que quede todo bien integrado. Añadimos los trozos de chocolate y las avellanas y volvemos a amasar bien. Dejar reposar unos 15 minutos en la nevera. 
Preparamos una bandeja de horno con papel sulfurizado, cogemos pequeñas porciones de masa y formamos bolitas. Las aplastamos un poco y las ponemos en la bandeja dejando algo de separación entre ellas ya que crecen un poco en el horno. 
Precalentamos el horno a 170ºC con ventilador, horneamos las galletas durante 10 minutos. Como repito siempre,  cada horno es diferente así que hay que vigilar un poco. Una vez cocidas sacarlas y dejarlas enfriar en la bandeja antes de despegarlas. Veréis que quedan blanditas pero endurecen un poco cuando se enfrían.
La masa de estas galletas puede congelarse. Hay que enrollarla con film transparente enrollando las puntas para darle forma alargada. Para usarlas hay que cortar trocitos y aplastar un poco los bordes para darles forma menos regular.
Una vez frías las podemos sacar de la bandeja y guardarlas en algún recipiente hermético. Las galletas no quedan duras del todo, quedan crujientes por fuera y blanditas por dentro.
Realmente son un gran descubrimiento, son unas galletas deliciosas: el chocolate y las avellanas combinan muy bien y el sabor a caramelo que les deja el azúcar moreno es buenísimo. 
Os animo a que probéis la receta y me digáis que os han parecido, son un acompañamiento genial para un café después de comer o a media tarde. 
Muchos besos y feliz semana a todos.