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28 de maig 2014

Pasta fresca casera...

Buenos días,

Parece que la primavera y el verano se están resistiendo a acabar de llegar, no hace demasiado buen tiempo y como esto nos invita a pasar más tiempo en casa pues podemos probar cosas nuevas en la cocina. En mi caso, no hace mucho, hice pasta fresca casera (esta semana dejamos la repostería).
Siempre me han gustado los libros de cocina, no sólo los de repostería, y el tema de la pasta fresca hecha en casa me llamaba mucho la atención pero no tenía máquina para estirar y cortar la pasta. Pero ahora ya la tengo, me la compraron mis padres en una de sus visitas… No es muy grande pero de momento me parece que fue una buena adquisición.

Tiene el rodillo para estirar la pasta, y dos para cortar: uno para cintas y otro para espaguetis. Así que a los pocos días de tener la máquina en casa y de haber leído un poco sobre cómo hacerla me decidí a probar. Preparé la pasta con 300g de harina, 3 huevos enteros y una yema, simplemente hay que batir bien los huevos en medio de un volcán de harina y luego añadir la harina.
Lo integramos bien con el tenedor y pasamos a amasarlo a mano, he leído que no es muy recomendable hacerlo encima del mármol frío así que mejor utilizar un bol o encima de una tabla de madera. Cuando la masa está lista se envuelve en papel film y se deja reposar más o menos media hora.
Una vez la masa reposada se trataba de estirarla, para eso se coge más o menos un tercio de la masa y se aplasta un poco con los dedos y se le pone un poco de harina para que no se pegue a la máquina. Simplemente hay que pasarla por el rodillo liso empezando por la mayor separación e ir estrechando los rodillos hasta obtener el grosor deseado.
Una vez tenemos la lámina lista la podemos utilizar tal cual para hacer lasaña, o rellenarla y cerrarla para hacer ravioli o tortellini. En mi caso la corté con el rodillo cortador en forma de cintas. Una vez cortadas se extienden sobre un paño limpio para que se sequen un poco y después les podemos dar forma de nido o dejarlas extendidas.
Una vez seca, y si no se va a consumir, guardarla en un recipiente hermético y sin frío, he leído en varios sitios que el frío es un gran enemigo de la pasta fresca (aunque las pastas frescas en los supermercados estén en las neveras… gran misterio). Para comerla simplemente cocerla en una olla amplia con agua hirviendo con un poco de sal, con dos o tres minutos es suficiente para que la pasta esté “al dente”.

En nuestro caso las acompañamos con una clásica salsa boloñesa de tomate y carne y realmente quedó buenísima, así que en breve seguro que vuelvo a hacer.
Disfrutad lo que queda de semana.

Un abrazo.